Estaba yo tumbada en aquella cama mientras todos los demás comíais tarta y debatíais trivialidades en la habitación de al lado. Tú viniste conmigo y tocaste la guitarra. Casi me quedé dormida entre tus acordes, pero te marchaste. Apagándome la luz yo, sumergida en mis pensamientos en aquella oscura habitación, esperé a que pasara el tiempo simplemente. Entonces escuché algo. -¿ Quién es ? -pregunté. -Quién va a ser. -dijiste.
Te sentaste a mi lado, me abrazaste, me acariciaste. "No digas nada".
Un beso en la mejilla, uno en los labios. Así, lentamente.
Yo..
hubiera parado el mundo en ese momento.
Tus labios son los únicos que quiero besar, y tu aliento es el único que quiero sentir.
Pero el mundo, para mi desgracia, sigue girando, y yo no puedo estar en tu mente para hacer que me necesites.
Renuncio a todo esto y, a partir de hoy, simplemente fingiré para mí y para todos, que no te amo.
Quizás algún día el destino quiera que volvamos a encontrarnos, pero hasta entonces.. toca esto.
Es solo el primer día de esta gran mentira.
<Y hoy que no te tengo, te vi radiante..>